Toxina botulínica

Los cambios producidos por el paso de los años son inevitables y, con frecuencia, la frente, las cejas y el pliegue de las mejillas son las primeras áreas en mostrar los primeros signos de envejecimiento.

La causa de estos cambios radica en la pérdida de la elasticidad de la piel: el sol, el viento y la fuerza de gravedad afectan en conjunto los tejidos de la cara, dando como resultado líneas en el entrecejo, arrugas que cruzan la frente y pesadez en las cejas.

Con frecuencia nos sucede que tenemos un evento social y deseamos que nuestra piel se vea radiante, pero quisiéramos que el tratamiento que nos devuelva una piel joven y lozana sea discreto y, en lo posible, que no genere incapacidad. Una opción para corregir esta situación se encuentra en la toxina botulínica y el ácido hialurónico.

La toxina botulínica es una sustancia que se puede encontrar en la naturaleza producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum.

Actualmente, se ha podido sintetizar esta toxina en el laboratorio y emplearla para aliviar enfermedades, como los tics, la migraña, la incontinencia urinaria, entre otros. Aplicado al campo de los procedimientos estéticos, la toxina sintética se emplea para bloquear los músculos que causan las arrugas en la frente, el entrecejo y la región periorbitaria.

Este es un procedimiento que se puede realizar en el consultorio del especialista, no requiere exámenes de laboratorio previos, no causa incapacidad y con el cual se pueden ver los resultados a más tardar 7 días después de su aplicación.

La Dra. Carolina Granados cuenta con cómodas instalaciones e instrumentos de última tecnología para realizar este procedimiento. Agenda tu cita ahora a través de nuestro sitio web.